Jaime Bassa

Profesor Jaime Bassa: “Me gusta mucho la relación que se da con el estudiante, y la complicidad que ello implica”

El profesor Jaime Bassa, es abogado titulado en la Pontificia Universidad Católica de Chile,  Magíster en Derecho Público de la Universidad de Chile y Doctor © en Derecho de la Universidad de Barcelona. Desde este semestre se une a la planta docente como profesor adjunto e imparte las asignaturas de Derecho Constitucional y Teoría Política.

Estudiantes de la Escuela de Derecho conversaron con él y descubrieron algo más del recién llegado

¿Qué lo motivó a estudiar Derecho?

“No tenía grandes conocimientos de lo que significaba estudiar Derecho. Egresé del Colegio con 17 años y siempre fui humanista. El desafío más alto en ese momento parecía ser estudiar Derecho, sin tener muy claro lo que significaba, y sin tener muy claras otras opciones. Postulé a esta carrera como primera opción y quedé”.

¿Por qué eligió Derecho Constitucional y no otra rama de la disciplina?

“A poco andar en la universidad me llamó la atención la historia, la política y la filosofía, y el Derecho Constitucional, tiene la buena mezcla de política y derecho. Para bien o para mal la Constitución está llena de decisiones políticas y se interpreta desde la política. En esta rama del Derecho encontré un espacio en el desarrollo académico, combinando política y derecho”

¿Qué nos podría decir respecto al método de enseñanza que imparte en sus cátedras?

“Mi método de enseñanza surge desde una concepción del rol del profesor universitario, para mí una de las principales funciones que uno cumple, no es tanto transmitir conocimientos, sino que participar de un proceso de formación que es más complejo y que supone incentivar el espíritu crítico en los estudiantes”.

“Por otro lado, a mi me parece que la presencia del profesor en la sala de clase, así como la presencia de 20, 30 o 40 personas en ella, se desperdicia dramáticamente cuando el profesor lo único que hace es pasar materia… La presencia del profesor en la sala de clases debería ser aprovechada desde otra perspectiva, motivando el razonamiento crítico de los estudiantes en torno al objeto de estudio; claro que para ello los estudiantes deben poner más de su parte, ya que no basta con asistir a clases a calentar el asiento… Por lo mismo en mis evaluaciones les pido que piensen, que razonen”.

“Lo que yo trato de hacer es dirigir un proceso dialéctico entre profesor y estudiante, por lo que hago preguntas en clases y a partir de las opiniones que surgen se estructura la clase. Todo esto siempre desde preguntas que uno cree que van a generar las respuestas que tienen que ver con el contenido de la clase; ello no supone improvisar, sino que implica manejar adecuadamente la dinámica de diálogo que se genera en la sala de clases,  ya que las preguntas ya están planificadas y armadas previamente”.

“Por lo demás, el eje del proceso en el participamos los profesores se encuentra en el estudiante y no en el profesor. Creo que lo importante es que el estudiante aprenda y no que el profesor enseñe”.

¿Dónde más ha impartido clases? Y ¿Por qué optó trabajar en esta casa de estudios?

“Trabajé durante cuatro años en la Universidad Viña del Mar, donde fui Jefe de Carrera hasta el semestre pasado, y aún imparto clases ahí. Además, he hecho clases en la Universidad de Las Américas, en la Universidad Diego Portales y en la Universidad de Chile”.

“La propuesta académica que me hizo esta escuela fue muy tentadora. Participar de un proyecto de renovación, y que me hayan elegido a mí dentro de varios profesores de Derecho Constitucional, para una persona como yo que está recién empezando en esto, es importante. Además, tengo la posibilidad de realizar un trabajo cien por ciento académico, lo que me permite escaparme más de la labor administrativa que tenía antes”.

¿Cómo lo han recibido en la Universidad de Valparaíso? 

“Muy bien, no tengo nada de qué quejarme, he tenido muy buena acogida de parte del Decano, del Director y de otros profesores de planta con los que me ha tocado trabajar. También los estudiantes me han recibido positivamente”.

“Además participé durante algunos años de varias actividades realizadas por los estudiantes de esta Escuela, inauguré la Academia de Humanidades hace algunos años y participe de un par de seminarios; por lo tanto, algunos estudiantes me conocen de antes de impartir clases en esta Escuela”.

La universidad siempre se ha destacado por su pluralismo y tolerancia ¿se siente en libertad para expresar sus ideas?

“Hasta el momento no me ha tocado decir ninguna brutalidad como para que alguien pueda llamarme la atención (risas). Pero el tema de trabajar en una Escuela pública, donde se supone que los valores de tolerancia y diversidad son la regla, es una gran motivación. Yo siempre me he sentido en plena libertad para expresar mis opiniones; de hecho, participo de un sector minoritario dentro de la doctrina del Derecho Constitucional, y siempre me he sentido con esa libertad, ya sea en esta Escuela o en las otras que he trabajado”.

“La ventaja es que esta universidad se define a partir de esa diversidad ideológica que supone la neutralidad el Estado. Aquí no se trabaja desde intereses particulares, como pueden ser los de una iglesia determinada o de una empresa determinada; enseñar en una Universidad pública supone asumir que aquí se trabaja desde los intereses generales que representa y protege el Estado”.

¿Por qué dejó de ejercer la profesión de abogado?

“Yo empecé a trabajar como abogado un poco antes de titularme, y lo hice hasta que me fui a estudiar a Barcelona, en total deben haber sido unos 5 años más o menos. La verdad es que lo dejé porque me gusta mucho la labor académica, me gusta mucho la relación que se da con el estudiante, la complicidad que ello implica y  participar de esos procesos que llevan a los estudiantes a abrir la mente a nuevas realidades”.

“Además vivo tranquilo como profesor universitario, tengo una buena oficina, escucho música, trabajo, leo y estudio, ¿qué más quiero? (Risas). En todo caso, es muy relevante cuál es el parámetro del éxito por el que uno se mueve: yo me siento más alejado del exitismo materialista que se ha implementado en nuestra sociedad en los últimos años, muchas veces vacío y sin sentido”.

“La labor académica es un trabajo sin las presiones de los plazos, sin las demandas apremiantes del cliente ni la necesidad a veces apremiante de satisfacer sus intereses y demandas. La labor docente es una labor distinta, más pausada, con espacio para la reflexión y para actividades de extensión en las que uno participa como profesor, como los seminarios, las charlas, etc.”.

¿Tiene algún proyecto académico a futuro?

“Lo inmediato es terminar el doctorado, la tesis ya la tengo terminada, solo me falta incorporar algunas pequeñas correcciones, por lo que espero viajar a España a defender mi tesis doctoral en Febrero, aprovechando las vacaciones y a la familia que está allá”.

“En el largo plazo quiero colaborar dentro de mis posibilidades con el proyecto de la Escuela, el cual es muy ambicioso, y ojalá colaborar para posicionarla en el lugar que debe tener como referente de una Escuela de Derecho pública y laica en esta región. Siento que ésta es una Escuela importante, una de las cinco tradicionales en el país, y a mi juicio es muy relevante que tenga el sitial de prestigio y de calidad que debe tener en la formación de abogados y estudiantes”.

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