Luigi Ferrajoli

Luigi Ferrajoli, Doctor Honoris Causa UV

La peor opinión del Primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, y su comprensión hacia el fenómeno que agrupa cada vez más a grupos de ciudadanos que se sienten defraudados de la política, como los denominados “Indignados” en Europa, se manifestó el nuevo Doctor Honoris Causa de la Universidad de Valparaíso, el jurista italiano de renombre mundial, Luigi Ferrajoli.

El catedrático de la Universidad de Roma visitó Chile el pasado mes de junio, constituyendo ésta su primera visita a nuestro país. Fue invitado por la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso con motivo de las celebraciones del Centenario.

Su principal actividad fue inaugurar el Congreso Internacional en homenaje a la Escuela de Derecho de la UV, ocasión en la que además fue integrado al claustro académico de esa casa de estudios superiores recibiendo el grado de Doctor Honoris Causa.

-¿Cuál es su percepción del fenómeno de los “Indignados” en Europa, que ha adquirido cada vez más fuerza y convocatoria al representar a aquellas personas comunes y corrientes, ciudadanos, descontentos con la política y que desean despertar la conciencia social?

“Es un fenómeno seguramente político, pero siempre las manifestaciones populares son positivas, son un signo de una participación y una forma de controlar el poder; de una voluntad de participación política y conciencia de los problemas, sin embargo, siempre está el peligro que estas manifestaciones sean en contra de la política en cuanto a tal, en contra de los partidos. Pero es una advertencia de que los partidos deben ser refundados, están en crisis, sin embargo, el peligro está en que se puede producir una abdicación a la responsabilidad política”.

-En cuanto a los escándalos protagonizados por el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, su compatriota…¿qué le parecen?

“Italia vive una crisis de la democracia, producto de los partidos y de muchos factores, entre los cuales se ha visto involucrado este aventurero Berlusconi, un empresario que tiene como única finalidad la publicidad. En el control de los medios ha conseguido amplio poder; creo que con el tiempo se apreciará como un hombre mediocre, modesto y exaltado, que ha producido muchos daños”.

-¿Y cómo consigue permanecer en el poder?

“Se ha desarrollado la desigualdad; el derecho del trabajo ha sido disuelto con la precariedad, se ha desarrollado también una crisis institucional porque este hombre, con su ideología populista que se conecta también con sus intereses personales, ha corrompido el sentido común de muchos electores, que son una minoría. En las últimas elecciones se ha demostrado esto, sin embargo, por una absurda ley electoral la minoría tiene la mayoría de los diputados y Berlusconi tiene ahora quórum de mayoría en el parlamento; este fenómeno debería servir de lección a todo el mundo”.

¿En qué sentido?

“Hoy es un problema muy grande la relación entre el dinero y política y debe ser controlado con sistemas de incompatibilidad. Un empresario con poderes económicos muy grandes no puede ser político; la política debe ser funcionalidad para intereses generales, el conflicto de intereses siempre va a favorecer el interés personal sobre el interés general, sin embargo, lo importante es que nuestra Constitución ha resistido, gracias a la independencia de los poderes, de la magistratura, el nunca más que ha sido pronunciado después del fascismo en Italia, ha sido respetado, porque la independencia de la magistratura ha funcionado, las leyes de privilegio han sido zanjadas y el sistema constitucional ha resistido”. MIRADA A CHILE

-Ud. siempre ha estado interesado en la realidad latinoamericana, ¿cómo ha podido apreciar la transición a la democracia en Chile?

“La izquierda en Italia siempre ha tenido a Chile como un país en el cual se asumen muchos de los dramas de América Latina. Recuerdo el golpe de Estado de Pinochet y que fue un hecho dramático para todo el mundo; después las dictaduras latinoamericanas, en Argentina, Brasil, etc. Ahora esta liberación y el retorno a la democracia, han sido acompañados de grandes desarrollos de las garantías del sentido común democrático”.

-Sin embargo, a pesar del desarrollo evidente, aún quedan focos de inmadurez social en Chile, como son la pobreza y su relación con la comisión de delitos…

“Creo que hay muchas cosas que falta por hacer, el problema de la pobreza es el más grave de América Latina; está relacionado con el desarrollo de la criminalidad y desconfianza en las instituciones y creo también que los gastos sociales son la inversión primaria, no son un costo. Nuestros países en Europa son más ricos, porque estos gastos sociales han garantizado la subsistencia; sin embargo, se puede establecer un nexo entre desarrollo económico y cultural y la garantía de los gastos sociales, es decir subsistencia, garantía de salud y educación; sin estas garantías, siempre está el riesgo de una involución económica”.

-A su juicio, legalizar el consumo de drogas, ayudaría a esta evolución social o al contrario?

Creo que la legislación sobre el narcotráfico tiene como efecto instaurar el monopolio criminal del comercio de la droga, es un factor del desarrollo de la grande y pequeña criminalidad; creo que una legalización de las drogas, controlada, con ciertas garantías, desdramatiza el problema. Existe una presión del mercado ilegal, cuando los toxicodependientes, que son víctimas de la droga por la pobreza, se transforman en vendedores. No digo que la legalización produciría una disminución radical, seguramente no, sino que sería una posibilidad de poner fin a la grande y pequeña criminalidad. Naturalmente que una legalización es problemática y debería ser a nivel internacional; no es fácil”.

ESCUELA DE DERECHO

Luigi Ferrajoli es un jurista italiano mundialmente reconocido. Es uno de los principales teóricos del garantismo jurídico, teoría que desarrolló inicialmente en el ámbito del Derecho Penal, pero que considera, en general, un paradigma aplicable a la garantía de todos los derechos fundamentales.

Se desempeñó como juez entre 1967 y 1975; durante este tiempo estuvo vinculado al grupo Magistratura Democrática, una asociación judicial de orientación progresista. Desde 1970, fue profesor de Filosofía del Derecho y de Teoría General del Derecho en la Universidad de Camerino y, desde 2003, en la Universidad de Roma.

Ha escrito 27 libros, siendo una de sus primeras obras “Democracia Autoritaria y Capitalismo Maduro”, publicada en 1978.

Otros libros suyos son “Derechos y Garantías, la ley del más débil”; “Los fundamentos de los derechos fundamentales”; “Razones Jurídicas del Pacifismo” e “Igualdad y diferencia de género”. Su obra más conocida, no obstante, es “Derecho y Razón, Teoría del Garantismo Penal”, editado en español en 1995.

En cuanto a su obra principal, publicada en Italia en 2008 y traducida recientemente al español, es “Principia iuris”, que consta de 3 tomos que en conjunto alcanzan a cerca de 3 mil páginas. Esta obra, atendida la influencia que se le atribuye, ha sido comparada con “Teoría pura del derecho”, de Hans Kelsen, e incluso con “Levitán”, de Thomas Hobbes.

Luego de ser distinguido como Doctor Honoris Causa de la Universidad de Valparaíso, Luigi Ferrajoli manifestó que este nombramiento “es un gran honor, especialmente por el prestigio de su Escuela de Derecho; es una distinción que me emociona mucho”.

Finalmente, entregó un mensaje a los jóvenes que estudian la carrera de Derecho, recalcando que “deberían estar conscientes de que el Derecho es el lenguaje en el cual se formulan los problemas sociales y sus soluciones, y que la cultura jurídica tiene una gran responsabilidad en la producción del derecho mismo”.

Según el jurista, el Derecho “es el sistema de reglas que limitan el poder, es decir, el mundo político es también producto del derecho, no es un mundo natural”.

“UNO DE LOS MEJORES”

El profesor Agustín Squella, al presentar los méritos del catedrático de la Universidad de Roma, Luigi Ferrajoli, en el acto de su investidura como Doctor Honoris Causa de la UV, dijo que “La Universidad de Valparaíso no ha incorporado a su claustro académico a uno más, sino a uno de los mejores”.

La ceremonia inaugural de este evento, que se efectuó en el Aula Magna de la Escuela de Derecho, estuvo encabezada por el rector de la UV, Aldo Valle, y el presidente de la Junta Directiva de la institución, Gerardo Donoso, y asistieron además el secretario general de la UV, Osvaldo Corrales; el decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales, Alberto Balbontín; el director de la Escuela de Derecho, Ricardo Saavedra; el director académico del Congreso Internacional, Juan Carlos Ferrada; la presidenta del Centro de Estudiantes de Derecho, Karla Fischer; profesores, estudiantes y participantes del evento, que incluyen a centenares de estudiantes y profesionales de distintas ciudades del país y de Latinoamérica.

El profesor Squella prosiguió señalando que Luigi Ferrajoli “es alguien que ha sobresalido no únicamente por la calidad de su obra, sino también por la coherencia de su vida académica, su desempeño como juez, y sus ideas políticas y sociales”. Agregó que “un autor como Luigi Ferrajoli, merced a la claridad de sus análisis y lo poderoso de sus convicciones, es de aquéllos que nos rescatan, que nos sacan del atolladero, que muestran una posible y también plausible vía de salida en medio del laberinto en que siempre nos encontramos”.

Agustín Squella también mencionó “la feliz circunstancia de que la última y magna obra de Luigi Ferrajoli, ‘Principia Iuris. Teoría del derecho y de la democracia’, editada en tres tomos que alcanzan a casi tres mil páginas”, llegara a Chile en su traducción castellana justo en la semana en que su autor arribó a Valparaíso. Esta obra, como el propio autor afirma en su prefacio, “sugiere la hipótesis de una democracia fundada tanto en los niveles de los ordenamientos estatales como en el del ordenamiento internacional, en la garantía de la paz y de los derechos vitales de todos, en años en los que asistimos al retorno de la guerra como instrumento de dominación y de solución ficticia de los problemas internacionales, a procesos de radical desregulación y a la vez de inflación legislativa, a la globalización de la economía y de las comunicaciones pero no del derecho y de los derechos, al crecimiento exponencial de las desigualdades y de la devastación medioambiental, a la muerte cada año de millones de seres humanos por hambre o enfermedades no tratadas, a la proliferación descontrolada de poderes extralegales y salvajes tanto públicos como privados”.

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