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Gobierno Regional invertirá $438 millones en obras de conservación de Escuela de Derecho

Con mucha satisfacción recibió la comunidad de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso la noticia de la reciente adjudicación del proyecto de conservación y restauración del edificio que alberga a este tradicional plantel por parte del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), por un monto de 438 millones de pesos.

El decano de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la Universidad de Valparaíso, Alberto Balbontín, calificó este hecho como “la mejor noticia que hemos recibido en los últimos años”, mientras que el intendente regional, Raúl Celis, quien además es ex alumno de esta casa de estudios, manifestó que este proyecto no solamente es positivo para la Escuela de Derecho y para la Universidad de Valparaíso, “sino que es un aporte para el proceso de recuperación patrimonial de la ciudad en su conjunto”.

El director de la Escuela de Derecho, Ricardo Saavedra, y el cuerpo docente, también manifestaron su satisfacción por esta alentadora noticia, al igual que alumnos y funcionarios.

Un rol fundamental también ha jugado en este importante logro la Fundación Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso. En efecto, su directorio sostuvo reuniones  con autoridades regionales y locales con el propósito de promover la relevancia patrimonial de esta iniciativa para la ciudad de Valparaíso, y a su vez jugó un rol clave en el financiamiento de su diseño arquitectónico, gracias a los aportes recaudados entre numerosos ex-alumnos en el marco del proyecto de conmemoración del Centenario acogido a la Ley de Donaciones con fines culturales.

Este logro también provocó especial alegría al arquitecto autor del proyecto presentado al Gobierno Regional, Leonardo Galdames Vera, quien comentó que “destinar esfuerzos para recuperar un edificio notable para la ciudad por parte de la autoridad, significa disponer de un estado de madurez y conciencia, ya que con este hecho se reconoce que el valor de la identidad se construye desde la particularidad de cada una de sus construcciones”.

Acotó que la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso, “es uno de los edificios más puros del movimiento moderno en Valparaíso” y explicó que una ciudad tiene sentido y resulta “cuando la agrupación de sus innumerables partes logran calzar entre si dando lugar a un todo continuo. La reposición puntual indudablemente influye en el todo”.

La aprobación del proyecto de conservación del edificio que alberga a esta unidad académica se verificó en la sesión del Consejo Regional, (CORE), realizada el 24 de octubre de 2013 y se inserta dentro de los 58 proyectos regionales incluidos en la cartera FNDR a ejecutar durante el año 2014.

Uno de los aspectos que resaltó el intendente regional fue que esta propuesta se aprobó en forma unánime, con el consenso de todos los consejeros regionales, que representan a diversos y opuestos sectores políticos. “Nunca lo objetaron porque estimaron que con la recuperación de este edificio se estaba haciendo un aporte no a la Escuela de Derecho en particular ni exclusivamente a una universidad estatal, sino porque significa un aporte a la ciudad de Valparaíso, ya que este edificio es una construcción importante, que representa a una época y a una tradición universitaria local que es centenaria”.

Además, dijo Raúl Celis, junto con la conservación del edificio “se está recuperando un espacio cultural, porque en especial el Aula Magna Victorio Pescio de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso, al estar en buenas condiciones, significará un incentivo para abrirla a toda la comunidad regional”.

El decano Alberto Balbontín reiteró el mismo propósito, señalando que con la conservación del inmueble, el Aula Magna de este plantel estará mejor dispuesta para acoger a la comunidad porteña y a sus diversas expresiones artístico-culturales.

DETALLE DE TRABAJOS

El edificio de la Escuela de Derecho UV fue levantado entre 1948 y 1954 y es considerada una de las obras arquitectónicas más interesantes construidas a mediados del siglo XX en Chile. Tiene una superficie de 6.536 metros cuadrados construídos en 4 pisos y un zócalo en estructura de hormigón armado. Está completamente revestido con mosaicos, la mayoría armados con piezas importadas de Italia.

Fue declarado inmueble de conservación histórica por medio del decreto alcaldicio Nº 137 del año 2004, publicado en el Diario Oficial el 16 de febrero de ese año y actualmente se trabaja en la obtención de su declaración como Monumento Histórico, en coordinación con la municipalidad de Valparaíso.

En su explicación previa, el proyecto advierte que el edificio no presenta daños estructurales importantes ni está en riesgo su estabilidad, pero de todas maneras se estima urgente reparar en un corto plazo algunas partes riesgosas, con el fin de evitar daños importantes futuros que puedan comprometer la integridad de la construcción, ya que su estado actual de conservación es regular.

Algunos trabajos que aborda este proyecto son: restaurar las partes de mosaicos de la fachada que se han desprendido, como también de las baldosas de las veredas adyacentes; reparar las molduras de fierro de las ventanas que están corroídas y solucionar filtraciones de la cubierta de la edificación.

Según se expresa en el proyecto, estos trabajos “permitirán complementar la recuperación de los espacios para el desenvolvimiento académico de la Escuela de Derecho y desarrollar adecuadamente las actividades artístico-culturales que la Universidad de Valparaíso ofrece a la ciudad”.

“Adicionalmente, se agrega, el proyecto de conservación permitirá recuperar y preservar el valor artístico del edificio, único en la ciudad, contribuyendo de ese modo a la puesta en valor del patrimonio de Valparaíso, a la que nos hemos comprometido ante la comunidad internacional y que constituye hoy una de las vías más claras para el desarrollo de la ciudad y la región”.

El arquitecto Leonardo Galdames comentó que entre las particularidades de este edificio está su forma tipo crucero. “Es especial la manera en que ocupa la totalidad de la manzana, recomponiendo la fachada contínua de la avenida Errazuriz, con una altura respetuosa del borde y en donde cada una de sus caras asume bella y sutilmente el entorno inmediato, por ejemplo, configurando la “punta de diamante o quilla” que da hacia la pequeña plazuela en la confluencia de Errázuriz y Blanco, o el imponente acceso principal de escala urbana”.

Acotó que también el edificio se destaca “por el acabado cuidado presente tanto en el tamaño mayor como en el detalle de sus partes y eso se aprecia en sus muros y escalas alabeadas, cornisas, mosaicos, pasamanos, murales y el refinado esplendor de una mirada contemporánea del arte de la modernidad”

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