Squella Puerto de Ideas

Profesor Agustín Squella reflexionó sobre la actualidad política y social del país

Académico fue parte del cierre del ciclo de actividades online de Puerto de Ideas.

Un extenso diálogo sobre el momento constituyente que está viviendo el país, y cómo la sociedad y la clase política han enfrentado las recientes crisis, entablaron el profesor de la Escuela de Derecho de la Universidad de Valparaíso Agustín Squella, y la psicoanalista y escritora Constanza Michelson, en el cierre del ciclo de actividades online de Puerto de Ideas 2020, titulado “Chile sin editar: miedo, imaginación, política”.

“Editar es un verbo que tiene que ver con organizar en un material previamente dado, pero también tiene que ver con suprimir y seleccionar. Yo propongo preguntarnos qué podríamos quitar del Chile de hoy, pero no podemos quitar nada. Todos querríamos quitar la pandemia y estaríamos de acuerdo en ello, pero algunos querrían quitar las demandas sociales, las marchas, los desacuerdos políticos, los migrantes o el proceso constituyente, pero la verdad es que nada de eso puede ser quitado. Tenemos que aceptar a vivir con eso no solo en el sentido de tolerarlo, sino en el de vivir bien, sin miedo, y menos cayendo en esas crisis de pánico tan recurrentes en que están hace ya tiempo las élites políticas, económicas e intelectuales”.

Consultado por Constanza Michelson acerca de cómo se pueden traducir los fenómenos sociales en un texto, como lo sería la eventual nueva constitución, el docente aseguró que “interesa más el camino que el punto de llegada. Por supuesto que el punto de llegada existe, pero en ciertos objetivos colectivos de países nunca hay un punto de llegada, menos para un gobierno en particular, de manera que las naciones como las personas individualmente consideradas, somos caminantes perpetuos, vamos siempre en marcha en alguna dirección que tenemos a la vista y que no queremos perder, pero ojalá sin miedo”.

“Muchos los líderes políticos fingen tener miedo y no están tan asustados, pero quieren inocular el miedo en el mayor número de ciudadanos para que se aterroricen. Hemos vivido etapas de pánico en Chile: cuando fue elegido Ricardo Lagos volvía la unidad popular, que para buena parte del país era lo peor que podía ocurrirnos; cuando fue elegida Michelle Bachelet nos íbamos a transformar en Venezuela; cuando se aprobó la ley de divorcio y la ley de igualdad entre hijos nacidos dentro y fuera del matrimonio era el fin de la familia; y para qué decir lo que se pronosticó el año 88 cuando se sacó a Pinochet del poder en ese plebiscito. Siempre hay vaticinios tremendos que luego no se cumplen, porque quienes los hacen no son ni siquiera sinceros en el temor que dicen tener, y más bien lo fingen para atemorizar a los ciudadanos, pero no lo consiguen”, añadió.

Respecto al concepto de imaginación, indicó que “decía el escritor mexicano Carlos Fuentes sobre América Latina que ésta empezaría a progresar y salvarse un poco de su perpetua decadencia el día en que nuestra imaginación política y moral igualara a nuestra imaginación verbal. Yo repito mucho esta frase de Gabriela Mistral, quien dice que lo que necesitamos en Chile -y eso es muy pertinente para el momento actual- quien decía que la historia de Chile se parece más a un cóndor carroñero que a un pacífico y sensible huemul, y pide entonces un país inteligente y, sobre todo, coherente, que amar y que obedecer. Ella decía quiero tener un país que amar y que obedecer, pero ¿bajo qué condiciones ella decía estar dispuesta a obedecer? Un país inteligente y, sobre todo, coherente. Así como nos sobra miedo, de repente, ¿no crees tú que nos falta imaginación?”.

Proceso constituyente

“Hay quienes predican permanentemente el temor ante el país que tenemos, ante los que piensan diferente de nosotros, y para vencer ese miedo necesitamos imaginación, y también una mejor política, porque la calidad en nuestra política anda mal hace tiempo. Del desprestigio de nuestros dirigentes políticos hemos pasado lamentablemente al desprestigio de la política como actividad humana, y cuando la política se desprestigia a los ojos de los ciudadanos, se desprestigia luego la democracia como forma de hacer política. También por esto celebro que estemos embarcados en un proceso constituyente, donde estoy seguro que vamos a tener, en el plazo que sea, una constitución democrática en su origen y contenidos mejor que la actual. Somos una sociedad que tiene ya más de 200 años de vida independiente, lo suficientemente madura como para recorrer este camino sin excluir a nadie, sobre los pasos que tenemos que dar no para llegar a la meta, simplemente para continuar caminando”, subrayó.

“En el proceso constituyente “es importante el camino y no tan solo de la meta, porque ese camino nos va a servir, entre otras cosas, para restablecer una mejor conversación entre los chilenos y dejar de temer a nuestros desacuerdos. En una sociedad abierta y democrática como la nuestra, los desacuerdos son absolutamente inseparables de la vida en común, y este proceso va a permitir -y de hecho lo está haciendo- explicitar mejor nuestros desacuerdos, pero de una manera tranquila, invitándonos a pensar todos colectivamente en cómo podemos zanjarlos con acuerdos, o si no recurriendo a la norma de la democracia, que le otorga la decisión final a la mayoría”, cerró.

El registro de la actividad se puede ver acá: https://bit.ly/31Ty5ZL

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